Acuicultura para todo

El revolucionario mexicano de las ostras

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Alan Espinoza, fundador de Bendito Mar, está decidido a transformar el sector marisquero mexicano para mejorar el medio ambiente y crear nuevos medios de subsistencia para los habitantes de antiguas comunidades pesqueras frágiles.

por Senior editor, The Fish Site
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Alan Espinoza, fundador de Bendito Mar, junto a uno de los criaderos de ostras con los que trabaja su empresa en la península de Baja California

© Vicente Covarrubias

Espinoza pasó sus años de formación en Isla Natividad, en la costa del Pacífico mexicano, una comunidad en la que las cooperativas pesqueras eran un pilar de la economía. Fue allí donde su padre, biólogo marino, se dedicó al cultivo de pepino de mar, abulón y algas marinas

"Para mí era normal y natural hablar de acuicultura y productos del mar", reflexiona.

Después de cursar el bachillerato en Ensenada, Espinoza estudió administración de empresas en la universidad y, tras graduarse, decidió intentar combinar su nueva formación con su pasión por la vida oceánica y las comunidades costeras.

"Decidí mezclar las dos cosas que me gustaban: el mar y el negocio del comercio justo. Porque en aquella época los compradores chinos controlaban todo el marisco que producía la empresa de mi padre. Pagaban buenos precios, pero no lo suficiente. Así que decidí hacer un negocio para ayudar a desarrollar nuevas oportunidades para los pescadores de la isla", recuerda.

Su primer negocio consistió en la exportación de langostas y almejas geoduck al mercado asiático, pero al cabo de cinco años decidió que necesitaba un cambio.

"Necesitaba dedicarme a algo más que a la pesca

"Necesitaba hacer algo más con mi vida que comprar y vender, comprar y vender. Mi padre se dedicaba a la acuicultura y yo al comercio de marisco; tenía sentido empezar a trabajar juntos", reflexiona Espinoza.

Cestas de ostras en líneas ajustables

Bendito Mar produce actualmente unas 40 toneladas de ostras (unas 480.000 conchas) al año siguiendo el método australiano de cultivo en cestas sobre líneas ajustables © Vicente Covarrubias

El resultado fue que fundaron su propia empresa, Bendito Mar, con el plan original de producir pepino de mar, abalón y algas. Sin embargo, la realidad económica obligó a buscar alternativas que produjeran rendimientos más rápidos, lo que les llevó a una zona 800 km más al sur, en la península de Baja California.

"El abalón tiene un alto valor, pero tarda cinco años en crecer. Pero encontramos pequeñas comunidades que cultivaban pequeños volúmenes de ostras en la zona y les propuse trabajar con ellos en una especie de empresa conjunta en su lugar", explica Espinoza.

Era, reflexiona Espinoza, una oportunidad de marcar la diferencia trabajando con familias que habían estado luchando por ganarse la vida con la pesca.

"Al principio empezamos a trabajar con una familia local como socios. Más tarde, acordamos con otra familia que durante un periodo de tiempo dejarían de pescar y se unirían a Bendito Mar, donde tendrían seguridad social, prestaciones legales y un salario proporcional a lo que ganarían capturando especies silvestres. La diferencia es que, como pescadores, no tenían prestaciones ni seguridad social. En la siguiente etapa, ayudamos a las familias a desarrollar su cultivo y a comprar sus ostras a un precio mejor que la media del sector", explica.

Cuatro familias de la zona ya han empezado a cultivar ostras

Cuatro familias locales se han inscrito ya para cultivar ostras para Bendito Mar y la empresa produce actualmente unas 40 toneladas de ostras (unas 480.000 conchas) al año, en cestas según el método australiano, en líneas ajustables.

Una de las principales ventajas de la zona, según Espinoza, es la excelente calidad del agua, lo que hace que la empresa no tenga que depurar sus ostras antes de venderlas. Por otro lado, la rica alimentación del agua permite que las ostras alcancen el tamaño comercial en 7-8 meses, aunque Espinoza matiza que esta cifra se sitúa en los 12-15 meses para las ostras de gama alta.

Más recientemente también se han diversificado en el cultivo de almejas y veneras y actualmente cosechan alrededor de una tonelada de cada uno. En cuanto a las ventas, la empresa se centra en el mercado nacional y de Estados Unidos, vendiendo a distribuidores de Ensenada.

La empresa se dedica al cultivo de almejas y vieiras

Vista aérea de uno de los criaderos de ostras con los que trabaja Bendito Mar en la Península de Baja California

Espinoza cree que una de las principales ventajas de la zona es la excelente calidad del agua, que les permite no tener que depurar las ostras antes de venderlas © Vicente Covarrubias

Superación de los primeros obstáculos

Espinoza admite que los tres primeros años fueron muy complicados por varias razones, entre ellas el impacto de la pandemia de Covid y el carácter embrionario del sector ostrícola en la región.

"En esta zona no se cultivan ostras desde hace más de 15 años, así que no hay muchos ejemplos a seguir y hemos tenido que aprender mucho solos", explica

Pero el mayor reto al que se enfrentó fue la escasez de semillas de ostras

"El gobierno ha intentado que la gente deje de pescar y empiece a cultivar, pero no tenemos los criaderos, la infraestructura ni las instalaciones de envasado. Comprar semillas ha sido un gran problema", reflexiona.

Sin embargo, la llegada de una nueva planta de incubación cercana ha ayudado a cambiar la suerte de la empresa.

"En 2021 sólo podíamos comprar 500.000 semillas, este año hemos podido comprar 3 millones en dos meses a una empresa llamada MariMex que ha construido un criadero enorme cerca de La Paz y ahora puede producir 120 millones de semillas al año", explica Espinoza.

La remota ubicación de las granjas de Bentido Mar ha sido otro obstáculo.

"No tenemos mucho transporte: no hay trenes, ni aviones y no producíamos grandes volúmenes de ostras, lo que encarecía mucho el transporte. Pero ahora el costo logístico disminuye conforme aumentan nuestros volúmenes", señala Espinoza.

Espinoza revisando una cesta de ostras

La diversificación hacia la hostelería con la apertura de varias marisquerías -todas ellas vendiendo el ingrediente estrella, las ostras- ha asegurado unos ingresos extra para la empresa y ha permitido a Espinoza comprar más cestas de ostras y ampliar sus operaciones © Vicente Covarrubias

Colaboración y diversificación

Uno de los grandes hitos de la empresa ha sido su decisión de asociarse con Luis Baquedano, propietario de una planta de envasado de kampachi en La Paz y con experiencia en hostelería.

El dúo decidió abrir un restaurante especializado en marisco de piscifactoría, con las ostras como ingrediente estrella

El dúo decidió abrir un restaurante especializado en marisco de piscifactoría, con las ostras como ingrediente estrella. The Oyster House, en La Paz, fue un gran éxito y desde entonces han abierto restaurantes hermanos en Los Cabos y Ciudad de México.

Decidieron utilizar los beneficios de los restaurantes -además de un pequeño préstamo bancario- para desarrollar sus actividades agrícolas.

"Lo llamamos economía circular: producimos las ostras; las envasamos; las enviamos a hoteles y restaurantes de Cancún, Oaxaca y Ciudad de México, así como a nuestros propios restaurantes. Todo eso ayuda a crecer la granja y a contratar a más gente", reflexiona Espinoza.

El cultivo de ostiones en Cancún, Oaxaca y la Ciudad de México es un negocio muy rentable

También les permitirá producir las ostras de manera más eficiente, con su primera máquina de clasificación ya en orden, para ayudarles a satisfacer la creciente demanda. También ha ayudado a Espinoza a comprar más cestas y a expandirse, mientras que una empresa local le ofrece ahora cestas a crédito, lo que ha contribuido a catalizar la expansión de la empresa.

La remota ubicación de uno de los criaderos de ostras de Bendito Mar en la Península de Baja California

Uno de los obstáculos a los que se enfrenta Espinoza con la ubicación remota de sus granjas es el gasto que supone transportar pequeños volúmenes de ostras una vez recolectadas, pero, según explica, ahora el coste logístico disminuye a medida que aumentan los volúmenes © Vicente Covarrubias

Aunque Bendito Mar puede estar creciendo, sigue siendo eclipsado por los gigantes ostrícolas establecidos en el país - Baja Shellfish Farm y Sol Azul - que representan el 80-90 por ciento de los volúmenes de mariscos, según Espinoza.

"Pero estoy orgulloso de nosotros, porque estamos creciendo de manera sostenible y regenerativa

"Pero estoy orgulloso de nosotros, porque estamos creciendo de forma sostenible y regenerativa. Por ejemplo, cuando cultivamos ostiones sólo cosechamos el 80 por ciento del volumen, el otro 20 por ciento lo dejamos para que se reproduzca", explica.

Su modelo ha sido ampliamente elogiado y les valió el primer premio en un concurso nacional para productores de acuicultura artesanal en 2022. Y también ha llamado la atención de The Nature Conservancy (TNC), que el año que viene trabajará en un proyecto con la empresa para analizar el impacto de las granjas de Bendito.

Una fiesta del marisco

Una de las principales iniciativas locales de Espinoza ha sido la creación del primer festival del ostión en Baja California Sur, cuya tercera edición se realizará en mayo de 2024

"Después del primer festival se nos abrieron muchas puertas y me han invitado a hablar en muchas exposiciones de acuacultura. Cuando fui a un evento de la Sociedad Mundial de Acuacultura en Mérida en 2021 conocí a otros ostricultores mexicanos. Venían de diferentes estados pero tenían los mismos problemas que nosotros"

recuerda

"Me hizo pensar que tenía dos opciones: enfocarme en hacer crecer mi propia empresa o aprovechar nuestra experiencia para trabajar en equipo. Me decidí por la segunda opción y fundé AMEXO (la asociación de productores mexicanos de ostión) - una organización sin fines de lucro para ayudar a los pequeños productores a que les vaya mejor", añade.

Dos años después de su fundación, AMEXO ha cobrado un impulso impresionante, ayudado por subvenciones de organizaciones como Builders' Vision, la Fundación Walton e Innovaciones Alhumbra. Y el impulso ha ayudado a inspirar a Espinoza a soñar en grande acerca de cómo las ostras artesanales mexicanas pueden tener un impacto global, así como local.

"Queremos hacer una revolución en el cultivo de ostras. Creo que en los próximos 10 o 20 años, México será uno de los países ostrícolas más conocidos del mundo. Mi misión es que cuando se piense en ostras se piense en México", concluye.

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